Mercados y gestión
Las Bolsas internacionales vivían un espantoso mes de mayo que, por momentos, nos recordaba episodios ya vividos durante los peores días de la crisis financiera. Los principales índices bursátiles retrocedían un 8% de media y hacían bueno el famoso dicho de “sell in may and go away”. Los buenos resultados de las divisas internacionales frente al Euro aliviaban de forma significativa este mal comportamiento de la renta variable, limitando a algo más de un 2% las pérdidas en el mes de una cartera global de acciones.
A la mala situación de las finanzas públicas de los países del Sur de Europa, que ha motivado una especie de rescate de 750 billones de euros para evitar la espiral negativa de los mercados de renta fija, se han unido otra serie de factores negativos que han alimentado las ventas.
Así, las tensiones de tipo geopolítico entre las dos Coreas o el incidente militar del ejército israelí con la denominada “flotilla” de la libertad, no ayudaban en este contexto de aversión al riesgo. Como tampoco lo hacía el vertido de petróleo de la plataforma de la petrolera BP en el golfo de México, provocando importantes pérdidas en muchas compañías energéticas.
España se ha situado en el epicentro del mapa financiero durante las últimas semanas. Nos hemos visto forzados a reducir el déficit público ante la insistencia de los mercados financieros en aumentar el tipo de interés de nuestra Deuda Pública y las “recomendaciones” de nuestros socios comunitarios y del Presidente de Estados Unidos, que no quieren que la crisis griega se convierta en una espiral negativa.
Los ajustes son necesarios, al igual que lo son los anunciados por otros miembros de la Zona Euro, y vendrán más. Sin embargo, pensamos que en determinados análisis que se han hecho de la situación económica en España, el rigor ha sido bastante limitado. Que CajaSur haya sido por momentos la noticia más importante del Financial Times y se haya querido ver en la Caja a uno de los actores principales del sistema financiero español parece, cuando menos, exagerado.
Por sectores el comportamiento era bastante dispar. Los mejores del mes han sido los tradicionalmente más defensivos, consumo básico, farmacia y telecomunicaciones. Los más castigados, los sectores típicamente cíclicos como financieras, energía y materias primas.
Las acciones empiezan a ofrecer de nuevo valoraciones bastante atractivas, sobre todo en la Zona Euro, pudiéndose esperar rentabilidades anuales próximas al 6% - 8% en el medio y largo plazo para la Bolsa estadounidense, y algo más para las europeas.
Además de encontrar un valor más que razonable en la renta variable, tanto en términos absolutos como relativos, el pesimismo actual del mercado –la volatilidad ha llegado a niveles máximos de 20 años (exceptuando la quiebra de Lehman)- es otro factor que debería apoyar a los activos con riesgo.
Recomendamos mantener sin cambios las decisiones de inversión de los últimos meses. Así, la exposición a renta variable continúa sobreponderada en el 55% actual. En renta fija seguimos pensando que no está especialmente atractiva la deuda de gobiernos, pero sí el crédito de alta calidad, por lo que se mantiene una exposición del 30%. La liquidez muestra un nivel de exposición con una pequeña sobreponderación en el 15%.
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