Articulos y colaboraciones

Abantropía nº9 · Editorial
09/07/2010

Cerramos el primer semestre del año con pérdidas generalizadas en las principales bolsas mundiales que oscilan entre el 24% del Ibex 35 y el 6% del mercado americano. Los únicos activos que aportan rentabilidad positiva son las principales divisas contra el euro (dólar, +17%, yen +23% y libra +9,7%), y la renta fija alemana y americana, una vuelta a los activos refugio.

 

Son tres los focos de incertidumbre que están descontando los mercados en los últimos meses. En Europa, los riesgos soberanos de los llamados países periféricos, y la necesidad de reducir los déficits públicos de forma drástica, postura defendida por Alemania. En USA se cuestiona si la incipiente recuperación económica es sostenible o si por el contrario el propio deterioro de los mercados y de la confianza suponen volver a un escenario de recesión, lo que se ha venido a llamar “doble dip”, similar a lo que ocurrió en los años 30. En Asia surgen dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento en China y, por tanto, su menor contribución a una economía mundial ya de por sí débil.

 

Todas estas cuestiones de carácter macro y político han vuelto a disparar la volatilidad de los mercados de acciones, acentuada por la escasa presencia de inversores finales y con un aumento significativo de las primas de riesgo. En las próximas semanas, la publicación de resultados empresariales nos ofrecerá una visión micro de la bolsa y de si las cotizaciones son las adecuadas respecto a los fundamentales de las compañías. Nuestras expectativas en este punto son razonablemente positivas y nos sentimos cómodos con las valoraciones de la bolsa tanto en términos de PER histórico como en relativo a otros activos como la renta fija y la liquidez, y todo ello a pesar del contexto incierto en el que nos encontramos.

 

Nos sentimos especialmente satisfechos con los resultados de gestión de los fondos de Abante durante este primer semestre del año, gracias a la diversificación internacional de las carteras, a la adecuada selección de gestores y a las decisiones tácticas adoptadas a principios de mayo reduciendo el riesgo de las carteras y cubriéndolas con dólares.

 

En cuanto a los posibles cambios fiscales que puedan afectar a la tributación del ahorro y del patrimonio, todavía no existe información suficiente para que las recomendaciones a este respecto sean sensatas y exentas de riesgos y preferimos esperar a conocer la publicación de la norma.

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